La cultura del vino en nuestro país, crece con rapidez y entusiasmo; las escuelas de gastronomía, que también se multiplican por todas partes, fomentan entre sus estudiantes los conocimientos fundamentales sobre el vino, es parte de la educación que imparten, pero también restauranteros y distribuidores e importadores, promueven sus establecimientos unos, y sus vinos los otros, a través de la realización de comidas o cenas maridaje, y con ese motivo se han creado muchos grupos de buenos bebedores de vino en México, que siguen aprendiendo (eso nunca termina) a disfrutar, pero sobre todo, a apreciar las diferencias de la extensa variedad de etiquetas que hoy en día, inundan nuestro mercado.Los importadores también hacen su parte, impartiendo capacitación a los meseros y personal de servicio en los comedores a los que llegan sus vinos, para informar con más puntualidad y veracidad a los consumidores que se sientan a sus mesas, así que, "este asunto del vino", va en franco aumento en nuestro país, a pesar de las dificultades que plantean la economía, la extensa variedad de etiquetas que hay ya, más las que siguen incorporándose al mercado cada semana y, porqué no mencionarlo, a los egos desmedidos de muchos de los involucrados en este micro universo.
El error más constante que veo, es que los importadores y los fabricantes nacionales, no invierten en publicidad, dicen que, "primero hay que vender para poder "gastar" en publicidad..." y yo solamente me quedo pensando, con una sonrisa amable frente al raquítico argumento de mi interlocutor, que sólo me habla de una visión empresarial tan corta, que no les permite ver que la ecuación es ¡a la inversa! ¿cómo vas a vender, si nadie conoce tu etiqueta?, pero además les aclaro, que dar a conocer sus vinos, no es UN GASTO, es una INVERSIÓN.. o ¿usted qué piensa?
Gabriel Mora y Romero
Director Editorial
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